Resiliencia Abogado

 

Resiliencia Abogado
Carta a quienes decidieron construir su propio camino

Querido futuro abogado,

No sé exactamente en qué punto estás mientras lees esto.
Tal vez sigues en la universidad, rodeado de códigos, tareas y dudas.
Tal vez ya egresaste y estás enfrentando ese silencio incómodo donde nadie te llama, donde las oportunidades no llegan solas y donde el camino no está claro.

Pero sí sé algo de ti:
no vienes de una familia de abogados… y aun así decidiste estar aquí.

Y eso ya dice mucho.

Quiero hablarte con honestidad, sin adornos.
Habrá momentos en los que te vas a sentir perdido.
Momentos en los que vas a compararte con otros que parecen tenerlo todo resuelto.
Momentos en los que vas a cuestionarte si valió la pena tanto esfuerzo.

Y en esos momentos… vas a tener dos opciones: detenerte o seguir.

Ojalá elijas seguir.

Porque, aunque hoy no lo veas con claridad, cada paso que estás dando —incluso los más pequeños, incluso los que duelen— está formando algo dentro de ti que no se aprende en los libros: carácter.

Nadie te debe nada, es cierto.
Pero tampoco nadie te impide construirlo todo.

Vas a tener que tocar puertas.
Vas a tener que presentarte sin garantías.
Vas a tener que aprender a hablar, a explicar, a confiar en lo que sabes… incluso cuando sientas que no es suficiente.

Y sí, al principio será difícil.
Los primeros clientes no llegarán fácil.
Los honorarios serán bajos.
Habrá errores.

Pero también habrá crecimiento.

Cada asunto que tomes, cada persona que confíe en ti, cada problema que ayudes a resolver… te estará acercando, paso a paso, al abogado que quieres ser.

No subestimes ese proceso.

He visto a muchos rendirse justo antes de que las cosas empezaran a tomar forma.
Y también he visto a quienes, sin padrinos ni ventajas, construyen una carrera sólida simplemente porque decidieron no rendirse.

Tú puedes ser uno de ellos.

No necesitas un apellido fuerte para ejercer con dignidad.
No necesitas contactos para prepararte mejor que nadie.
No necesitas certezas para avanzar.

Lo que necesitas —y esto es lo más importante— es mantenerte firme cuando sea incómodo, cuando sea lento, cuando nadie esté aplaudiendo.

Porque ahí… exactamente ahí… es donde se construyen los abogados que trascienden.

Si hoy sientes miedo, es normal.
Si hoy tienes dudas, es parte del camino.

Pero no permitas que eso te detenga.

Recuerda siempre esto:

No importa de dónde vienes. Importa hasta dónde estás dispuesto a llegar.

Así que levántate cada día con esa idea clara.
Aprende todo lo que puedas.
Equivócate sin miedo.
Corrige.
Insiste.

Y pase lo que pase…

jamás te rindas.

Con respeto y convicción,
Alguien que también empezó desde cero. 

Tu siempre amigo y abogado Felipe Fidel Balderrama González 

Comentarios

  1. Muchas gracias por estas palabras de aliento, estimado colega Balderrama, justamente cuando no se viene de una familia de abogados o no se cuenta con contactos la resiliencia para el abogado es una necesidad y es indispensable el esfuerzo y la constancia, lo que no es indispensable es contar con familia de abogados o tener contactos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Me da gusto leerte y al mismo tiempo saber que te gustó, te deseo siempre el mayor de los éxitos abogada!!

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

El Abogado de Cumplimiento en las Micros y Pequeñas Empresas en México: Garante de Ética y Sostenibilidad

Es posible considerar a Dios como un sujeto de derecho?